Ansiedad y crisis de angustia
La inquietud constante, el pensamiento que no para, la sensación física de alarma sin motivo aparente. La angustia dice algo; el trabajo consiste en poder escuchar qué.
Qué se trabaja en consulta
No hace falta un diagnóstico para pedir cita. Basta con un malestar que cuesta sostener a solas. Estos son los motivos por los que más a menudo llega alguien a la consulta.
01
Lo que empuja a la mayoría de las personas a pedir una primera cita.
La inquietud constante, el pensamiento que no para, la sensación física de alarma sin motivo aparente. La angustia dice algo; el trabajo consiste en poder escuchar qué.
Desánimo que se prolonga, pérdida de interés por lo que antes importaba, dificultad para levantarse o para sostener el día.
Cuando el ritmo, las exigencias o las responsabilidades dejan de poder sostenerse y el cuerpo empieza a avisar.
La sensación repetida de no dar la talla, la autoexigencia que no afloja, la dificultad para ocupar el propio lugar.
02
Situaciones en las que el daño viene de otro. Se abordan con especial cuidado y con total confidencialidad.
Atención psicológica a mujeres que viven o han vivido violencia por parte de su pareja o expareja: física, psicológica, sexual o económica. Cuento con formación específica en actuación contra la violencia de género y con experiencia en el ámbito judicial, en regímenes de visita controlados.
Burlas, aislamiento, agresiones o acoso a través del móvil y las redes, ocurra en el colegio, en el instituto, en la universidad o en cualquier grupo del que se forme parte. El efecto va mucho más allá del lugar donde sucede: afecta al sueño, al rendimiento, al cuerpo y a la imagen que uno se hace de sí mismo, y con frecuencia deja huella muchos años después. Atiendo tanto a quien lo está viviendo como a quien arrastra sus consecuencias, y a las familias que no saben cómo intervenir.
Hostigamiento, aislamiento o descalificación sostenidos en el trabajo. Deja marcas que no se van al cambiar de empleo: ansiedad anticipatoria, culpa, desconfianza y una autoestima erosionada que conviene reconstruir.
Situaciones de violencia o desprotección dentro de casa, incluidas las que afectan a menores. He trabajado en Puntos de Encuentro Familiar y en programas de intervención con familias en situación de riesgo social.
03
Lo que ocurre entre uno y los demás, que casi nunca es solo cosa de dos.
Discusiones que se repiten siempre igual, desencuentros sexuales, celos, infidelidad, o la duda de si seguir o separarse.
Tensiones entre padres e hijos, con los hermanos o con la familia política; el cuidado de un familiar dependiente; rupturas que dejan a la familia partida.
El duelo de una relación que termina, la reorganización de la vida y, cuando hay hijos, cómo sostenerlos en medio del cambio.
Padres y madres que consultan por el comportamiento, el sueño, la escuela o el malestar de un hijo, o por su propio agotamiento.
04
Etapas que traen consigo sus propias preguntas.
La construcción de la identidad, el cuerpo que cambia, la sexualidad, las relaciones con los iguales y el desencuentro con los padres.
El embarazo, el posparto, la dificultad para conciliar, los problemas de deseo y la sexualidad de la mujer en sus distintas etapas.
La muerte de alguien querido, pero también las pérdidas que no se nombran: la salud, un trabajo, un proyecto, una manera de vivir.
El final de la etapa que socialmente se entiende como productiva, la soledad y la tarea de asimilar la propia vejez.

Si lo que te ocurre no está en esta lista, también puedes preguntar.
Sea cual sea el motivo, la forma de trabajar es la misma: la psicoterapia psicoanalítica, que atiende a lo que cada persona dice y a lo que dice sin saberlo.
No hay protocolos ni un número de sesiones fijado de antemano. Hay un espacio, una escucha y un tiempo. Si dudas de si este es tu momento, quizá te sirva leer cuándo empezar una psicoterapia.
Esta página tiene carácter informativo y no sustituye a una consulta profesional. Si estás en una situación de peligro, el 016 atiende a víctimas de violencia de género las 24 horas, de forma gratuita y sin dejar rastro en la factura; en una urgencia vital, llama al 112. Si tienes pensamientos suicidas, el 024 atiende las 24 horas.
La consulta
Puedes preguntar lo que necesites antes de pedir una primera cita. Cuando la atención presencial no sea posible, la consulta también puede hacerse en línea o por teléfono.